ES EL ROCK MI FORMA DE SER Por Fabián Fuentes
La película Rock
hasta que se ponga el sol era un clásico de las medianoches en el cine
del centro, donde aquellos que fueron a ese festival lograban revivir el rock
argentino en estado puro y para los de mi generación ver a todo color las
bandas favoritas.
Una de ellas era
distinta, nada común y vanguardista en el sentido de lo rebelde y su rock
pesado con grandes músicos consagrados. Era Billy Bond y la Pesada del Rock.
El 31 de enero pasado, a los 80 años, Billy Bond quiso subrayar su importancia en la historia y
se presentó en el Gran Rex y a sala llena demostró su poderío
como cantante y maestro de ceremonias.
Ya en
las horas previas, el clima era decididamente de
fiesta con globos en el pasillo central, luces de colores,
proyecciones en pantallas de video y un cantante con saco de brillos, con una
gran banda atrás, que al arrancar enganchó La bamba de Ritchie Valens con La plaga de los Teen
Tops y I saw her
standing there de los Beatles (junto al imitador de Sandro,
Fernando Samartín).
Antes
hubo una cita coral a Genesis de
Vox Dei y dos canciones nuevas, seguramente de la ópera-rock.
Hubo
más de 20 participaciones de lujo, incluyendo a ex-integrantes de La Pesada
como Alejandro Medina, Black Amaya, Kubero Díaz,
Isa Portugheis, Machi Rufino y Juan Rodríguez. Todos héroes
absolutos de grupos como Manal, Pappo's Blues, La Cofradía de la Flor Solar,
Invisible y Sui Generis.
Además,
estuvieron León Gieco, Patricia Sosa,
Ricardo Soulé, Daniel Melingo, Boom Boom Kid, Gori, Javier Malosetti, Gillespi, Don
Vilanova, Alambre González, Sandra Vázquez, Juanito Moro, Pipo Cipolatti,
Alfredo Pería, Carolina Peleritti, Fernando Samartín y Rodolfo Mederos.
El
resultado fue un delirio caótico, arrollador y
genial, con momentos antológicos Billy Bond alternó cantar al micrófono con
anécdotas contadas desde un sillón y mientras los demás se sacaban chispas, no
detenía su deambular cansino por todo el escenario.
Como
un mago que acaba de realizar un conjuro por primera vez en mucho tiempo, se lo
veía feliz y orgulloso. Sobre el final confesó: "Me hago el cancherito
pero en el fondo estoy super emocionado".
En el
repaso cronológico de la lista de temas, la etapa "comercial" o
"pasatista" cerró con Mi
limón mi limonero y El
toro campeón. Según contó, ya ingresando a la década del '70
"estábamos en una especie de limbo y se fue juntando La Pesada en el
estudio, con gente como Luis Alberto Spinetta, Javier Martínez y Alejandro
Medina".
Hizo No pibe de Manal
junto a una Patricia Sosa bien
rockera, Verdes prados (rescatada
por Luis Ortega en el filme El
ángel), Voy
a ver a un amigo con Daniel
Melingo y Adonde
está la libertad de Pappo's Blues con Machi Rufino y Black Amaya.
Otra
sorpresa fue la aparición de Carolina Peleritti para
cantar un tema inédito, "un homenaje a Spinetta por uno de los amores de
su vida", tal como la presentó Billy Bond, que luego enganchó imágenes de
Gustavo Cerati y El Flaco durante una cita a El parque.
Cuando
la recorrida llegó al tramo más fuerte de La Pesada, sonaron Concientemente todo lo podrás
lograr y Para
qué nos sirven con Don Vilanova, y un enganchado de El paso del elefantito y
Salgan al sol con Boom Boom Kid y Gori.
Uno
de los momentos más emotivos de la noche fue la aparición de Alejandro Medina,
donde cantó La maldita
máquina junto a Isa Portugheis y Alambre González, para luego
quedar sentado haciendo coros en otros temas.
Kubero Díaz y Juan Rodríguez se sumaron en La pálida ciudad y
luego llegó el momento de hacer referencia al Luna Park del '72: "Fue la
primera manifestación popular", dijo antes de cantar la famosa (y
censurada) versión rockera de La
marcha de San Lorenzo, con gran solo de armónica de Sandra Vázquez.
La
gente, con una memoria setentosa sorprendente, se puso a gritar el cantito
"¡Patria sí, colonia no!", mientras la banda se reacomodaba con
Medina en voz para Tontos.
Después se sumó una pequeña murga con bandera multicolor comandada por Fernando
Noy, donde también se sumaron Pipo Cipolatti, Melingo, Gillespi y Alfredo
Peria, para hacer Gracias
al cielo.
Con
imágenes de guerras llegó el momento de hacer un guiño a la superproducción que
Billy Bond hizo en 1974 con el Ensemble Musical Buenos Aires y su versión de La Biblia de Vox Dei. El
arreglo orquestal se respetó para Las
guerras, cantado por nada menos que Ricardo Soulé, mientras por los pasillos y hasta un
trapecio llegaban soldados camuflados.
El
toque stand-up volvió con unas palabras sobre las drogas que tanto se consumían
en épocas de La Pesada, lo que dio pie a El primero te lo regalan el segundo te lo venden de Los Twist, con Cipolatti y Melingo.
La
etapa del viaje a Brasil asomó con una canción en portugués donde tocaron Claudio Kleiman y Machi, mientras caía papel picado sobre
la platea y el cierre fue con Javier Malosetti y Juanito Moro,
con Loco no te sobra una moneda, de Charly
García, un clásico de los recitales de Serú Girán pero que la banda nunca
publicó y sí lo hizo Billy Bond pícaramente en 1979.
Como
bis y despedida, Billy Bond cantó Cuando ya me empiece a quedar
solo de Sui Generis
junto a León Gieco y el
bandoneón de Rodolfo Mederos.
La reflexión final fue: "Quiero decirles a todos que yo no existo más y
ahora son ustedes, y les digo de todo corazón muchas gracias por todo".
Todos
los invitados volvieron a subir al escenario para cantar Soy el rock, tras casi dos horas de concierto.
FUENTE: DIARIO CLARIN

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