…de mentira verdad… Reflexiones acerca de la MENTIRA, el MENTIR y otras yerbas… Por Lic. Sergio Korman

 


 

El otro día, en una entrevista “típica” con la madre de un adolescente, al que me solicitaron lo atendiera, ésta señora intentaba “focalizar” el centro de su preocupación acerca de su hijo de 15 años: “es que miente, doctor, se la pasa mintiendo…”

Sin intentar desarrollar las particularidades de tal caso clínico, y, menos aún, generalizar ésta reflexión, me propongo reflexionar acerca del origen, el “armado”(la estructura), su finalidad, y todo aquello que “esconde” el hecho de MENTIR en la vida.

 

La MENTIRA es como las “líneas de fiebre”…es decir, NO ES MÁS QUE UN SÍNTOMA, o sea, NO ES UNA “ENFERMEDAD”  en si misma. Es más, NO EXISTE la “mendacidad” (mentir como caracteropatía, concepto muy usado en criminalística), o la “mitomanía” (que, en verdad, no describe la acción del mentir, sino la acción (reiterada  de “construir mitos”, que NO ES LO MISMO que una mentira).

 

 O sea, cuando uno encuentra FIEBRE en un hijo, la idea (si somos padres responsables y coherentes), NO ES, simplemente, “bajarla”, sino, mínimamente, investigar, con la ayuda de un profesional, EL ORIGEN del aumento de la temperatura corporal, para aplicar la solución apropiada a, por ejemplo, una infección interna, o lo que fuese el diagnóstico clínico, o de laboratorio.

 

En psicoterapia es igual. La mentira nos está mostrando...que “algo pasa” en ese niño, adolescente, o adulto. De paso, me parece atinente afirmar, como psicoterapeuta de niños, con 35 años de experiencia clínica, que los niños MIENTEN, así como los “locos”, y los “borrachos”. Es FALSO que los niños “siempre” digan la verdad, por ejemplo, en casos de abuso sexual (Hay una película BRILLANTE sobre esa temática: “LA CACERÍA”).

 

 Ahora bien, ¿qué es lo que “pasa”? Bueno, esa es tarea a investigar, y no siempre es fácil, no siempre es inmediato el acercamiento a la “verdad” de la mentira.

 

 En principio, tenemos TRES  tipos de mentiras, de MUY DISTINTA CONSTRUCCIÓN...de muy distinto FIN u Objetivo.

Tenemos la mentira “piadosa”, donde NECESITAMOS no decir “toda” la verdad a alguien, para preservar su fortaleza psíquica o incluso física. Si nuestro hijo está corriendo una maratón, y le faltan 20km, y está con muestras de cansancio, y nos pregunta “¿falta mucho?.....es conveniente decirle…”y…faltarán 10km”. Obvio que no le vamos a decir: “faltan 100 metros”. Lo mismo para un diagnóstico muy preocupante, no es lo mismo decirle a alguien que tiene un tumor, y que con un largo y complicado tratamiento, se lo puede reducir, o eliminar, que decirle: “hagas lo que hagas, estás cerca de la muerte”.

 

Tenemos la mentira EGOÍSTA (o “perversa” incluso), típica, lamentablemente, de “nuestros” políticos  de turno”, donde el FIN de la mentira, es OBTENER BENEFICIOS A COSTA DE LA INGENUIDAD O LA CONFIANZA “CIEGA” del otro. Esto vale para las relaciones amorosas también, aunque en éste segundo caso, puede confundirse, con el tercer tipo de mentiras: LA MENTIRA COMO SÍNTOMA, como la denomino yo, que implica UNA DIFICULTAD, circunstancial o crónica, de ENFRENTAR una dificultad, de enfrentar una DECISIÓN, una toma de decisiones, un CONFLICTO VITAL.

 

 Entonces acá, la “mentira”, nos está expresando una VERDAD, es decir, un Deseo al que nos cuesta hacernos cargo, una decisión que implica “perder” algo, para “ganar” otra cosa, y que, muchas veces, es muy difícil saber, de antemano, si lo que supuestamente se “gana”, lo vamos a conservar, o se nos va a escurrir rápidamente, y lo que estamos “perdiendo”, en realidad, no es lo que más nos conviene “perder”.

A veces, se miente por TEMOR a la reacción del otro, a que nos deje de querer, a que nos agreda, de palabra o físicamente, a que nos expulse de su vida, o de una relación laboral. En fin, hay MILES de situaciones, donde lo que se juega en la “mentira”, es una VERDAD, a la cual no podemos abordar, no podemos , o creemos que no podemos, utilizar las herramientas conceptuales o cognitivas para expresarla frontalmente a quien o quienes necesitamos hacerlo.

 

 Muchas veces es necesario, simplemente, reflexionar profundamente para lograr hacerlo, otras veces, “juntar coraje”, y otras veces, PEDIR AYUDA para hacerlo, a un familiar confiable, a un amigo, o a un profesional de la conducta, o sea, esa es parte de nuestra práctica, de nuestro arte, el de los profesionales de la Salud  emocional ( o “mental”).

Hasta la próxima, queridos mentidores……..

 

Lic. Sergio J. Korman

Como siempre, consultas, críticas, saludos, besos, insultos….

Al 4654-6630 o 11.6223.0623

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