PREÁMBULOS VERDES Por Miguel Grinberg
38. La problemática ecológica dejó de ser patrimonio de expertos eruditos y está hoy en boca de todo el mundo. Aparece conectada con cuestiones críticas como la contaminación ambiental, la explotación de los recursos naturales, la seguridad alimentaria y los trastornos atmosféricos.
39. Desde los titulares periodísticos, lo “ecológico” remite a puntos preocupantes de la vida actual: terremotos, huracanes, sequías, inundaciones, biotecnologías, plantas industriales, gases de efecto invernadero, impactos radioactivos como los de Chernobyl y Fukushima, seguridad alimentaria o epidemias. Mucha gente lo toma como sinónimo de “malas noticias”.
40. En sí misma, la ecología es solo un segmento de la biología que estudia la compleja trama de vínculos existentes en el ecosistema donde los organismos vivos se hallan en permanente contacto entre sí y con el ambiente físico circundante. Se rige por una “ley de interdependencia” según la cual cada elemento incide en los otros componentes del ecosistema y a la vez es afectado por ellos.
41. Se la considera como una ciencia de síntesis, pues para comprender las relaciones que existen en el mundo natural se requieren conocimientos de genética, fisiología, zoología, botánica, y otras disciplinas como la química, la física, la geología, la medicina e incluso la climatología.
42. En los activismos “verdes” del presente hay variadas tonalidades y estrategias, a saber: a) el conservacionismo de los naturalistas protectores de la flora y la fauna; el ambientalismo de activistas que denuncian situaciones o procesos vistos como destructivos; el ecologismo de corte social aplicado a la búsqueda de alternativas ante la llamada “cultura del derroche”; y la ecoespiritualidad que considera a la existencia como una “obra sagrada” y a los seres humanos como agentes evolutivos.
42. En general, lo que llamamos “realidad” contiene mucho más de lo que logran identificar nuestros cinco sentidos básicos (vista, oído, tacto, olfato y sabor). A nuestro alrededor vibran, titilan y ondulan fenómenos complejos para cuyo registro el hombre ha inventado instrumentos específicos.
43. Así, fue creada una amplia gama de instrumentos de medición, por ejemplo, el termómetro para verificar la temperatura corporal y ambiental, o el barómetro para calcular la presión atmosférica. El microscopio nos permite apreciar lo infinitamente pequeño (aunque a cierta altura más allá de los átomos hay universos inabordables) y con los telescopios logramos verificar la existencia de lo infinitamente distante (aunque sabemos que en el “más allá” hay fenómenos que sólo logran imaginar los escritores de ciencia-ficción).
44. Semanas atrás se descubrieron 6 nuevos planetas extrasolares o exoplanetas. Giran alrededor de una estrella diferente al Sol, no pertenecen al sistema solar. Hasta abril de 2010 se habían descubierto 385 sistemas que contienen 452 cuerpos planetarios en total. ¿Hay vida en ellos? No se sabe.
45. Al mismo tiempo hay incógnitas acerca de nuestro “cosmos interno”. Cuando alguien sin experiencia en alguna práctica de meditación ingresa al trabajo introspectivo, suele sentirse tentado por la idea de alcanzar un estado de “serenidad”. Si ha tenido la oportunidad de leer algo acerca del tema, puede ser que se haya familiarizado con el concepto de “iluminación”. Asimismo, habrá verificado una referencia persistente al acto de “desapego”. Convendría abordar tales asuntos con mayor precisión.
46. Como sinónimo de ciertos instantes intensos, la luz solar nos da una precisión pertinente. Día tras día, su energía nutritiva e irrefrenable se derrama sobre la Tierra y todas las criaturas que la habitan. No se trata apenas de una influencia ejercida entre lo que llamamos amanecer y crepúsculo, ya que su influjo dinamizador se produce más allá de lo que consideramos como el día y la noche. Sabemos que el Sol y todos los cuerpos celestes que orbitan a su alrededor. Pero no toda la gente tiene presente su influencia crucial en todo lo referido a la vitalidad de nuestra realidad cotidiana.
47. El emperador romano Constantino, al constatar que el poder de Roma se debilitaba, emitió en el año 313 de la era actual un Edicto de la Tolerancia inserto en la dinámica imperial apuntada a absorber la expansiva devoción cristiana de la época y a amalgamarla con los cultos paganos de aquellos tiempos. Es evidente que a fin de concretar su plan político Constantino instituyó el domingo –día del Sol– como día de reposo, en lugar del sábado que guardaban los cristianos fieles, para consolar así a los antiguos adoradores solares.
48. La meditación no es algo que “hacemos” sino algo que comienza a suceder cuando nos predisponemos a entablar una relación refinada con quien realmente somos. No es algo que empieza o termina: la metáfora solar aclara mucho al respecto. La verdadera historia de la humanidad no es la de los imperios, sino la de nuestra inmersión cabal en la intensidad cósmica, fluidamente, sin reserva alguna. Lo demás es lastre, futilidad.
49. La serenidad no consiste en una supresión de las turbulencias emotivas o psíquicas del individuo, sino en una especie de sedimentación de aguas revueltas: los obstáculos no desparecen sino que van a parar a una zona donde no estorban el acceso a la atención plena (fruto de la experiencia meditativa). Bien dijo Thomas de Kempis (1380-1471): “La serenidad no es estar a salvo de la tormenta, sino encontrar la paz en medio de ella”.
50. No somos entidades rígidas: somos criaturas evolutivas. Las ideologías y los dogmas pretenden cristalizarnos en supuestas “verdades” inconmovibles. No obstante, crece pacientemente una certidumbre de libertad eco-generativa, apuntada rotundamente a la plenitud de la vida, con todas sus conexiones.

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