Editorial NOVIEMBRE 2024


A mediados de los años ochenta se nos había incendiado parte de nuestra casa, gracias a los vecinos solidarios que supieron apagar el fuego evitamos mayores pérdidas, éramos jóvenes, recién casados, y Dios nos había puesto a prueba. Lamenté y sigo lamentando que con el incendio se fueron mis discos y gran parte de mis libros. Recuerdo que por razones laborales no había otra que quedarme hasta altas horas de la noche limpiando y pintando para tratar de cubrir de blanco todo lo negro del techo y paredes. Pero, no hay mal que por bien no venga, fue justamente en esas noches cuando comencé a mirar el programa televisivo “A solas”, del Negro Martinheitz, era la compañía en esas largas noches de trabajo. Y a pesar de la situación nada placentera, esos momentos los recuerdo como algo importante que me pasó en la vida. Las noches de Hugo Guerrero Martinheitz fueron un precedente sin igual en la Televisión Argentina. Toda una enseñanza, una demostración de cómo debe hacerse el periodismo, un maestro que a lo largo de su vida a marcado a muchos colegas, y es bueno saber o tener en claro desde que fuente de energía uno se alimentó.

“El peruano parlanchín”, así se lo llamaba, nació el 11 de agosto de 1924 en Lima, Perú. Vino a nuestro país en 1955. Realizó el exitoso ciclo "El club de los discómanos". Creó varios programas de radio, como "El show del minuto" y "Reencuentros". En 1984 inició el ciclo televisivo "A solas". Entre otros libros, ha publicado De hastío, los gatos y los días (1976) y Pasto de sueños (1996). Fue reconocido como uno de los más innovadores en el medio radial. Su voz grave y el uso de los silencios lo convirtieron en un locutor muy particular. En 1987 fue galardonado con dos premios Konex en el rubro Comunicación-Periodismo: «premio Konex de platino radial» y un «diploma al mérito radial». En 2007 recibió el Premio Éter a la trayectoria.

El maestro peruano, pero más argentino que muchos argentinos, falleció el 21 de agosto de 2010.

Hoy, en tiempo de periodistas ensobrados, siento la necesidad de homenajear a Hugo. Un homenaje bien merecido desde esta humilde editorial, y me despido con unas palabras del negro: []“Fui acusado de jesuita, masón, militarista, marxista y hombre de la CIA, según los años y las costumbres... Yo digo las cosas como son, pongo límites, no me achico, el tema es trabajar sin ser coimeado ni corrompido, quizás por eso me quedé sin trabajo... La radio es una industria, pero de mi padre indio aprendí que en esta profesión se debe establecer la comunicatividad, que tiene que ver con el afecto y la amistad”.



Carlos Romano

Director

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