Cultivos Magnos Por Miguel Grinberg
191. La vida
materialista llevada a extremos donde todas las prioridades de la persona se
concentran en su disfrute excluyente, anulan el goce de los dones espirituales
y naturales del individuo y cierran los caminos de acceso a su potencial
evolutivo. En cada ser humano se anidan descomunales mundos por descubrir y
hemos nacido para convertir nuestros días en una obra de arte. No para
exhibirla en un museo sino para disfrutarla ilimitadamente jornada tras
jornada.
192. Es preciso
saber que “lo espiritual” no es sinónimo de “religión”, sino que consiste en un
don sobrenatural centrado en una búsqueda del sentido de la vida que trasciende
lo mundano.
193. Conviene destacar además que no existe una división real entre lo “interno” y “externo” de nuestra vida. Nadamos en un océano de aire y aunque no tengamos presente la unidad universal de la cual formamos parte, somos como células de un organismo inconmensurable. Esta “realidad” es obvia para quienes lograr dar rienda suelta a su potencial místico. Y los meditadores resaltan el papel central de nuestra respiración en el camino del “conocimiento”, sencillamente porque ella encierra una clave del itinerario adecuado para la evolución humana.
194. Respiramos mal. No sólo por la mala calidad del aire urbano, contaminado de incontables maneras, sino porque no usamos nuestros pulmones de acuerdo con su capacidad natural. El acto de inhalar y exhalar –tan central en las prácticas de yoga y en las experiencias meditativas– no constituye una actividad consciente de la mayoría de las personas.
195. Por consiguiente, al oxigenarnos deficitariamente, se van precipitando en nosotros fenómenos negativos cuyo impacto corporal, fisiológico, emocional y espiritual va produciendo micro-estragos que poco a poco socavan nuestra naturaleza (salud). Son pocos los profesores de educación física que prestan atención a esta circunstancia en el ámbito de la educación primaria y secundaria.
196. En las grandes ciudades de América Latina es notoria
una situación constante de emergencia ambiental debida a la carga de elementos
tóxicos que predomina en el aire urbano, esencialmente en Santiago de Chile y
el Distrito Federal de México. En cambio, el generoso régimen de vientos del
río de
197. Antaño, el nebulizador era una herramienta a la cual solamente recurrían los asmáticos: se alquilaba en una farmacia o el servicio era prestado por la guardia de un hospital. Hoy, en su versión hogareña es publicitado como si fuera un artefacto electrodoméstico más, en infinidad de modelos. La obstrucción bronquial y una vasta gama de fenómenos alérgicos son ahora trastornos muy comunes, y del mismo modo han aparecido decenas de fármacos [corticoides] para auxiliar a los afectados.
198. En general, la capacidad pulmonar del ciudadano común queda reducida a la mitad de su potencial. Múltiples estados de depresión y fatiga se deben a una oxigenación deficiente y a una pésima expulsión de anhídrido carbónico. El estrés, la tensión, la ansiedad y cierta dificultad de concentración también provienen de tal situación inconveniente. En cambio, un ciclo respiratorio integral induce una mayor dinámica del aparato circulatorio y por consiguiente la incentivación de los recursos inmunológicos y el funcionamiento armónico de los órganos internos.
199. La respiración entera, que puede practicarla cualquiera y en todo momento, involucra tres áreas del cuerpo: la diafragmática, la costal y la clavicular. De modo lento, al inspirar, se lleva el aire hacia la parte baja del abdomen empujando el diafragma, luego se sigue llenando la cavidad del tórax dilatando las costillas, y finalmente se alzan las clavículas hasta colmar la capacidad pulmonar. Todo debe hacerse con suavidad, integradamente, sin hacer pausa alguna. No bien los pulmones se han colmado de aire, se lo va soltando, también lentamente.
200. La literatura yoga abunda en detalles sobre el conteo de segundos en el ciclo de inhalar y exhalar, los ejercicios de pranayama son muy fáciles de realizar, y se recomienda que el tiempo de espiración sea mayor que el de espiración. El ingresar a esta dinámica durante media hora diaria puede parecer incómodo al principio, pero rápidamente se advierte una mayor vitalidad y un estado de atención más agudo.
201. Es aquí donde se abre otra latitud de la introspección. Pensadores místicos como Sri Aurobindo han resaltado de manera elocuente la manifestación del “espíritu” en el universo material. El despertar espiritual del individuo consiste en su participación consciente en el despliegue de las energías divinas (o supremas). Esta percepción, común a todas las religiones, no exige una devoción particular ni una sumisión a dogmas predeterminados. Es parte de nuestro existir en la unidad cuerpo-mente-alma, que son denominaciones inexactas e incompletas para un fenómeno universal que excede la dimensión humana.
202. Existe un nexo crucial en la práctica de la respiración
completa y la agudización de un proceso que denominamos a menudo “intuición” y que
no es más que una gama expandida de nuestro potencial humano en el contexto de
203. Una existencia expandida es posible. Sólo debemos despertar. Esta cuestión y muchas otras las he abordado en mi libro Desarrollo Intuitivo (Holodinámica del Sexto Sentido), donde describo ampliamente las posibilidades sanadoras de la respiración integral y su potencial como herramienta liberadora.

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